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ERRORES DE LOS PADRES QUE ALEJAN A LOS NIÑOS DE LOS LIBROS

A menudo intentamos poner todo cuanto está en nuestra mano para inculcar el hábito de la lectura en nuestros hijos, pero a veces cometemos errores de los que en muchas ocasiones ni siquiera somos conscientes y que, lejos de acercar a los niños a los libros, los alejan. Por ese motivo, nos gustaría invitarte a reflexionar a través de este artículo en el que podrás encontrar aspectos a cambiar o mejorar. ¿Preparado?

  • El hábito de leer es un virus que se contagia. Si tu hijo no te ve nunca leer, a veces les resulta complicado entender porqué se supone que es una actividad tan buena o necesaria (tal y como habitualmente solemos decirles). Los hijos son grandes imitadores de sus padres, eso lo sabemos todos. Así que piensa… ¿Cuándo ha sido la última vez que te ha visto leer?
  • ¿Quién ha elegido sus libros hasta ahora? Deja que tengan la libertad de leer sobre lo que les gusta, a pesar de que no sea un género de tu interés o los personajes no te atraigan. A menudo nos empeñamos en comprarle el libro del que todos hablan, el que se acaba de leer el hijo de un compañero de trabajo, etc. pero eso no significa que tenga que ser de su agrado. Anímate a preguntar a tu hijo sobre qué tema o personaje le gustaría leer.
  • ¿Tiene libros al alcance de su mano? ¿Tiene su propio espacio para leer? No es necesario tener una estantería repleta de libros infantiles, pero sí que es recomendable que tengan un espacio donde colocar sus libros y, muy importante, que esté a su alcance. Podemos dejar un espacio exclusivo para ellos en nuestra biblioteca o ponerles unas estanterías en su habitación para sus cuentos (y si ya te decides a montarle una pequeña biblioteca, lee este artículo). Tener sus libros a su alcance le dará la libertad de cogerlos cuando lo desee. No tengas miedo a que rompan las páginas —de acuerdo, sí, lo decimos con la boca pequeña—, porque siempre es mejor una hoja rota por el uso que un libro impoluto por no haberlo leído.
  • En multitud de ocasiones tenemos una preocupación constante porque los niños no se aburran. Les llevamos a docenas de lugares diferentes, a actividades, ven televisión… Y con todo ello, no permitimos que de cuando en cuando se aburran. Deja que tu hijo o hija se aburra alguna que otra vez y cuando lo haga, hazle la sugerencia o el recordatorio de cuanto se ha divertido en un pasado con ese “ratón periodista” que le hacía viajar al mundo de la fantasía o con aquel “niño huérfano que se convirtió en mago”. Pasar el tiempo con un libro entre las manos siempre es una buena alternativa al aburrimiento.
  • Aunque a veces tengamos manía a ciertos dispositivos digitales, en otras ocasiones estos puedes convertirse en un poderoso aliado. ¿Por qué no permitirles leer en ebook o en tablet? Hay niños pueden encontrar un aliciente en ello.
  • ¿Quién no ha dejado un libro a medias? Hay gente que nunca lo ha hecho porque les obligaban a leerlo hasta el final o, sencillamente, porque no tenían otras alternativas ante la escasez de material (no siempre hubo bibliotecas con libros infantiles ni dentro de las escuelas). A medida que los niños crecen, pude ocurrir que una lectura no les satisfaga y se estanquen. No siempre hay que terminar todos los libros que uno empieza, hay muchos libros interesantes —muchos más de los que cualquiera podría leerse en diez vidas— para perder el tiempo con aquellos que nos aburren. Guárdalo para otro momento, cámbialo, véndelo o dónalo. Si le aburre que elija otro (siempre que esto no se convierta en un hábito ni se trate de un libro obligatorio de la escuela, claro), tiene infinidad de libros a su alcance para leer, no le hagas perder el tiempo, o peor aún, las ganas de seguir leyendo.
  • Leer no es sinónimo de soledad. Hay a quienes les gusta hacerlo en un lugar de la casa retirado, sin ruidos o distracciones, pero si no es el caso de tu hijo, permítele que lo haga allá donde se sienta más cómodo y sobre todo no le mandes a leer a su habitación, puede percibirlo como un castigo.
  • Y siguiendo punto anterior, como leer no es un castigo, no emplees nunca la lectura a modo de castigo.
Hay que procurar evitar ciertos errores que a veces cometemos los padres cuando los niños no quieren leer

ACERCAR A LOS NIÑOS A LA LECTURA

¿Habéis hecho ya un marca páginas juntos? ¿Le has llevado a la firma de libros del autor de su personaje favorito? Busca actividades que estén relacionadas con la lectura, pero que no necesariamente impliquen leer. Hacer manualidades, visitar librerías especializadas en libros infantiles, ir a una biblioteca, a una feria del libro o llevarlo al cine a ver una película basada en el último libro que acaba de leerse, todo ello son actividades relacionadas con la lectura, que enganchan y despiertan curiosidad en los niños.